Esculturas. Piezas únicas y seriadas.

En estas obras Fernando E. Rodríguez Montilla, ha utilizado: hierro, madera, mármol, caliza y la difícil encina, esculturas que es el fruto de muchas reflexiones, de dialogar con la materia y colocarla en el espacio. Sembrar en el vacío. Esculpir en la oscuridad. Recopilar soles. Fundir la materia para darle forma.

El escultor encuentra en su interior la forma de expresión en la propia materia, la va descubriendo, desnudando, la acaricia mientras la viste, habla se apasiona. Sufre y se alegra en su obra dándole vida.

Desde su estudio en Madrid pasó a Mérida, de donde procede de nacimiento y familia, a un estudio donde centrar sus ideas, se identifica, pasa horas de soledad y encuentra su interior. Vuela y se aferra en el firmamento. El cosmos es su recinto. Investiga.

Su escultura moderna tiene cierto realismo en las líneas de sus obras. La vida ha sido su principal maestra. Lee, estudia, mira y siente, visita y guarda, conversa y plasma.

Horas de silencio, medita constantemente, sus manos van acariciando la materia, le da forma, se identifica y comienza a sentir con ella. Pasea en la sombra, quiere que la luz solo pueda verse al término de la consecución de su pensamiento.

Fernando Delgado

LA VID(A)

hierro soldado

50 X 64 X 30 cm.

DESNUDO

hierro soldado

60 X 93 X 45 cm.

MUJER

mármol
100 X 18 X 15 cm.

TAPÓN PARA GASEOSA

mármol

35 x 100 x 70 cm.

LA SEÑORA

mármol

45 X 40 X 22 cm.

LABIOS PARA BRANCUSI

piedra caliza

43 X 24 X 23 cm.

PARTO DE NORAY

calatorao

32 X 38 X 18 cm.

ESPACIO EN CODO

bronce

52 X 51 X 48 cm.

Primer Premio del Certamen de Escultura 120 Aniversario de Caja Badajoz. La escultura que premiamos “Espacio en Codo” del escultor Fernando E. Rodríguez Montilla es una reflexiva articulación híbrida de su autor, actuando simultáneamente como armadura y cuerpo. Una introspección de su identidad a través del reflejo. El pulimento de sus viscerales entrañas provocan un espejo tubular infinito donde sus caras, reflejadas sobre sí mismas, se abaten al capricho del necesario y obligado contacto que nos solicita su artífice. Más aún, en un recurrente equilibrio, este Codo se apoya y gira en rotación sobre un elevado vástago, forzando los valores móviles, no sólo propios de la forma estática, sino los del más puro arte cinético. En definitiva, en esta pieza galardonamos cómo se asumen e instalan las huellas del tiempo, desde las morfológicas orgánicas y articuladas de Pablo Serrano, hasta las más ultimas ideas del cuerpo como lugar de prácticas artísticas, todas ellas encumbradas en la eternidad del bronceo material que las amalgama.

Santiago Navarro

Prof. Dr. Dpto. Escultura e Historia de las Artes Plásticas

Universidad de Sevilla

NACIMIENTO DEL HOMBRE PÁJARO EN UNA MANO FUGAZ

bronce
45,5 X 22 X 15.5 cm.

MANOTAURO

bronce

29 X 31,5 X 25 cm.

GALLO

bronce

12,5 X 6 X 4 cm.

GALLO PORTUGUES PASANDO LA FRONTERA

bronce

10,9 X 8,5 X 8 cm.

PUERTA DE MÉRIDA

bronce

11.5 x 9 x 8 cm

ESPACIO NO HABITABLE

bronce

UN RECTANGULO EN EL PLANO

bronce

25.2 x 6.7 x 5.2 cm

ESCAPADA A NINGUNA PARTE

bronce
45 X 140,5 X 29 cm.

NUU

bronce

14,7 X 8 X 5,5 cm.

ACEITUNA MALTRATÁ

bronce

12 X 34 X 21 cm.